Córtame sólo las puntas
Ya no aguantaba más y ayer fui a cortarme el pelo. Fui a la "peluquería" del colegio, saludé a la peluquera y le señalé mi pelo; no hizo falta más para explicarle qué quería. Esperé sentada en la cama a que le cortara el pelo a un par de chicos y luego llegó mi turno. Me lavó el pelo en el sillón más cómodo que jamás he visto en una peluquería y se puso manos a la obra. La pobre mujer no podía creerse la cantidad de pelo que tengo y lo enredado que estaba.
"Yī diǎn diǎn, señora", es decir, sólo un poco. Pero las peluqueras son lo mismo en España que en China, así que hizo caso omiso a mi petición y metió un buen tijeretazo. Unas chicas que allí estaban aprovecharon para acercarse y admirar mis méimáo (眉毛), es decir, mis cejas. Extraño. Cuando los mechones rubios comenzaron a caer al suelo, estas mismas chicas recogieron uno cada una. Sólo espero que luego los tiraran y no se los llevaran a casa de recuerdo. Puajj.
Y ahora una pregunta: ¿cuánto créeis que me costó el lavado, corte y secado? 5 元 ni más ni menos. ¿Que cuánto es eso? 50 céntimos de euro.
- Duōshǎo qián?
- 5 kuài
- 5 kuài???
- Five, five.
- 5 kuài???
Tuve que preguntarle un par de veces porque creía que la había entendido mal.