Have a look look
Sé que había prometido hablar del miànzi en mi próxima entrada, pero como el otro día fui de compras, no he podido resistirme a comentar el fascinante mundo de los mercadillos chinos de ropa.
El mercadillo en el que estuve es uno de los más famosos de Qingdao: Jímò Lù (即墨路). En la planta subterránea del edificio están los puestos de ropa; en la planta baja, las "joyas", gafas y otros accesorios; y en la planta alta, zapatos, bolsos y maletas. Lo peculiar de este mercadillo es que todos los artículos son falsificaciones de marcas conocidas como Lacoste, Ralph Lauren, Converse o Ray-Ban. Y son falsificaciones de calidad, el tejido es bueno y se conservan todos los detalles del original como las etiquetas interiores y, por supuesto, el logo. Con razón se rieron de mí cuando vine por primera vez a China y pregunté si era legal bajarse películas de Internet. ¿Cómo no lo va a ser en un país donde permiten montar un centro comercial de ropa falsificada?
Cada puestecillo se especializa en una cosa: vaqueros, ropa interior, camisetas, ropa de deporte... Los dueños intentan atraer a los turistas con un "have a look look". Tan divertida reiteración se debe a que "mirar" en chino se dice kàn kàn 看看, así que lo lógico para ellos es decir "echa un vistazo vistazo". Los puestos son tan pequeños que no hay sitio para probadores, solo una cortina en alguna esquina que el propio vendedor sujeta. Cuando me probé unos vaqueros, la cortina me llegaba por la cintura y la señora no dejó de mirarme, como si esperara ver algo diferente a lo que tienen las chinas. En otra tienda, una amiga y yo nos estábamos probando un vestido cuando entró una china y empezó a desnudarse ahí con nosotras. En China, la intimidad es nula, pero es divertido conocer a alguna desconocida en el probador y que te diga que estás hěn piàoliang 很漂亮, es decir, muy guapa.
Ni que decir tiene que el regateo fue obligado y siempre conseguimos descuentos del 50% o más.