¡Sol, nooo!
Es increíble la obsesión que tienen las chinas (y también otras asiáticas como las coreanas) por tener la piel blanca. Las estanterías de las droguerías están repletas de productos para la blanquear la piel: cremas, maquillaje digno de una película de vampiros, protectores solares... ¡Anda que no me costó trabajo encontrar una crema para el sol que no tuviera efecto blanqueador! No me quiero quemar, pero tampoco quiero ponerme más blanca de lo que estoy.
En cuanto llegó el verano, las calles se llenaron de sombrillas y paraguas para esconderse del temible sol. Para las chinas, ir a la playa debe de ser un calvario porque ahí, para esconderse del sol, hay que pasar mucha calor y el agua, ni pisarla. Lo mejor para no ponerse morenas, es ir completamente vestidas, llevar paraguas, sombrero y gafas de sol. Y si es posible, hacer como la señora de la derecha de la siguiente foto: ponerse dos mascarillas en la cara, una en la frente y otra en la boca.
Pero también hay modelos mucho más avanzados inspirados en los trajes de los luchadores mexicanos:
¿Miedo? Mucho. Y no os vayáis a creer que esta mujer era la única que llavaba tan curiosa vestimenta en toda la playa.
Supongo que es la naturaleza humana: queremos lo que no tenemos. Los asiáticos, como se ponen morenos muy fácilmente, quieren estar blancos. Y nosotros no somos menos absurdos que ellos, que pasar horas y horas debajo del sol pasando calor y arriesgándonos a pillar un cáncer de piel solo para ponernos morenos no es menos ridículo que vestirnos como Nacho Libre. Me conformo sabiendo que aquí mi blancura enfermiza es objeto de deseo entre las chicas.