Una de comidas exóticas
Nunca he sabido muy bien si llegado el momento de la verdad me atrevería, pero lo he hecho, he comido bichos. Los primeros en caer fueron unos escorpiones en un restaurante especializado en mariscos (y bichejos raros, por lo que se ve). Eran pequeñitos y una amiga china que allí estaba me dijo que había que comérselos de un bocado, aguijón incluido, así que eso hice.
Vivitos y coleando antes de freírlos.
Y la vez más reciente fue hace un par de días en un mercado muy antiguo de Qingdao. Tenían básicamente saltamontes, unas cuantas clases de gusanos y escorpiones grandes y pequeños (los grandes me dieron un poco de repelús, para qué engañarnos). Esta vez me decanté por repetir con los escorpiones y probar los gusanos.
¡Al rico bichito!
Las víctimas.
Viscosos pero sabrosos.