Diga "tleinta y tles"
Mi amiga china llevaba ya algún tiempo hablándome de las maravillas de la medicina tradicional china, así que el otro día me llevó a ver a un zhōngyī (中医), es decir, un médico especializado en la medicina china.
Este tipo de medicina tiene un origen milenario y se basa principalmente en el concepto de chi (qì 气) o energía vital, la cual se ve afectada por las fuerzas opuestas del yin (yīn 阴) y el yang (yáng 阳). Las técnicas terapéuticas de la medicina tradicional china incluyen, entre otras, masajes, acupuntura, ejercicio físico y fitoterapia (medicina herbal y otras fórmulas con ingredientes de origen mineral y animal).
El diagnóstico, como pude comprobar, consiste en observar al paciente con atención (se observan sobre todo los ojos, cara y lengua), escuchar la voz del paciente, preguntar sobre el historial y tomar el pulso en distintas posiciones de la muñeca para evaluar el flujo de energía.
Según mi amiga, el médico que me atendió es uno de los más prestigiosos de la zona, y lo cierto es que la consulta estaba abarrotada. Igual que en España, las citas van por número, pero a mí me da que nosotras nos colamos por toda la cara y allí nadie dijo ni pío. La privacidad, como casi siempre en China, es nula, pues la consulta hacía las veces de sala de espera. Yo rezaba para que el médico no me dijera o preguntara algo de lo que me pudiera avergonzar delante de los curiosos que estaban escuchando.
Yo no creo mucho en la "magia" (así es como mi amiga describe la medicina china), aunque sí creo que los hierbajos, tés y ciertas terapias alternativas pueden servir de ayuda. ¿Que alguien puede saber si te duele la oreja o la uña del pie solo por tomarte el pulso? Eso ya no lo sé. A mí desde luego el médico no me dijo nada nuevo, cualquiera sin estudios de medicina me podría haber dicho lo mismo: que me duele la barriga y los riñones cuando tengo la regla. Toma, a mí y a cientos de miles de mujeres en todo el mundo. Quizá debería probar a ir de nuevo cuando me duela algo.
Cuando me iba, vi que en la planta de abajo tenían una especie de farmacia donde te preparan las fórmulas con ingredientes naturales que te recete el médico.
Y ahí mismo también te arreglan los dientes. Nada de gabinetes, solo un par de sillas en la misma habitación y con una buena cristalera para que te vean desde la calle, así entra la luz y sirve de escaparate para los que estén buscando dentista.