Modelo por un día
Lo primero es lo primero: ¡Feliz Año Nuevo! Os deseo a todos los que seguís el blog que este año (del dragón) os traiga mucha felicidad.
He estado dudando bastante sobre si publicar esta entrada o no, porque las fotos que incluyo a continuación van a hacer que más de uno se esté cachondeando de mí durante un buen tiempo. Al final le he echado valor y que sea lo que tenga que ser, al menos así el personal se echará unas risas.
Hace dos o tres meses, en una de mis cenas familiares con mis amigos chinos, me enseñaron un photobook de estudio de su hija. "¿Te gusta, Lu Xi Xi?". Yo, que soy una chica educada, sonreí y dije que sí. "Ah, pues entonces tienes que venir con nosotros a la casa de fotos para hacerte uno". Demasiado tarde para echarme atrás y decir que más que gustarme me daba vergüenza ajena, así que a la semana siguiente no me quedó otra que irme con mi madre china, la hija y una amiga de la niña al estudio de fotos.
Como era una ocasión especial, me maquillé y me puse mis mejores galas (que aquí en China, a falta de un armario más grande, son unos vaqueros y un polo de marca falso). Las niñas, que también iban a hacerse un photobook, traían una maleta cada una con mil modelitos. La gente del estudio se sorprendió de que yo solo trajera un conjunto, pero me dijeron que no me preocupara, que ellos tenían ropa de sobra y que me darían algo. Después de rebuscar un rato, cogí la camiseta menos mugrienta de las que encontré y me la puse. Entonces nos llevaron a la sala de peluquería, donde se empeñaron en maquillarme. Empezaron aplicándome un maquillaje más blanco que la leche, pero al final conseguí que me lo cambiaran y en vez de parecer un fantasma solo pareciera que estaba enferma. Pero lo peor fue cuando vi que querían depilarme las cejas con una cuchilla; pegué tal grito que la peluquera pegó un respingón.
Sesión de peluquería.
Una vez terminaron peinarnos y pintorrajearnos, nos llevaron a la calle para la primera tanda de fotos. Fuimos a una calle que le parecía especialmente bonita al fotógrafo porque, atención, había árboles. Lo cierto es que en China hay tan pocas calles con vegetación, alcantarillas con tapa y libres de vendedores ambulantes, que hasta los novios van allí para echarse fotos. El caso, que una vez en la calle, me pidieron que posara de maneras a cada cual más ridícula. Pensaba publicar aquí las fotos menos vergonzosas, pero qué narices, from lost to the river. Solo recordad que esta sesión de fotos fue en contra de mi voluntad.
Cuando volvimos al estudio, ya había un par de chicas esperando para ayudarnos a elegir el siguiente modelito y acompañarnos de nuevo a la peluquería para hacernos un peinado distinto. Después de varias horas de sonrisas forzadas, poses imposibles y bromas con el fotógrafo, estas son algunas de las fotos que salieron: